Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión.. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de agosto de 2011

SQM en el Colegio de Médicos de Barcelona

He copiado este post, en solidaridad con las personas afectadas de SQM, que a pesar de los esfuerzos inhumanos que se les está exigiendo y la poca voluntad de la sociedad por facilitarles algo la vida, se ven sometidas a vejaciones de este tipo. Me parece escandaloso, esta parte de la sociedad no tiene derecho a nada.
Es importante leerlo para comprender.

En mayo publique un post en el que informaba del mal momento que vivieron las personas con SQM en el Colegio de Médicos de Barcelona, acto al que fueron las asociaciones más representativas de Cataluña de las enfermedades de Sensibilización Central. En ese día que se prepara con un año de antelación,cada año es el día 12 de mayo.
Link publicado en mayo:


Este año fue especialmente duro. He recibido un correo con la transcripción del video que podréis ver, ya que la persona que muestra su impotencia ante lainvisibilidad de los afectados de SQM ante sus compañeros de Fibromialgia,SFC, médicos y Colegio de Médicos; evidentemente llevaba mascarilla, no tenia micrófono, fue todo en un momento sin ningún tipo de preparativos, no se escucha bien, también adjuntaré una explicación con el contexto de ese día, para que sea más comprensible el video, ya que por sí solo puede dar lugar a interpretaciones poco validadas.

Link:

Pilar dice en el Video:
Este acto no se tenía que haber celebrado, teníais que haber salido todos y decidir que si nosotros no podemos entrar, vosotros tampoco.
Tenemos tanto derecho a la vida como los demás. Sois unos insolidarios, todos, todos, teníais que haber anulado este acto. Esto es la vergüenza mayor que ha ocurrido nunca, el colegio de médicos cada año se tranquiliza la conciencia con este acto, dejándonos abandonados; pero este año ya ha sido el colmo más grande de todos los años ¿hasta cuándo va a durar esto? ¿Hasta cuándo va a durar esto? ¿Hasta dónde va a llegar el abandono de los compañeros, de los médicos, del colegio de médicos? Vergüenza os tenía que dar a Asociaciones que no sois solidarias.
Entorno:
Las asociaciones estaban en el acto, esto significa personas con SFC, Fibromialgia. Las personas afectadas de SQM no pudimos entrar por los olores que se desprendían en la sala, de hecho eran tan conscientes de que no podíamos entrar que pusieron una televisión en el pasillo para que oyéramos las ponencias. Pero el respeto fue tal que se les olvido poner el cable para enchufar la televisión, lo pusieron quince minutos antes de que acabara la primera parte. Esto fue el esfuerzo con el que nos teníamos que dar por bien tratadas, se les pasaron más detalles, en el pasillo que da al vestíbulo(donde colocaron la televisión), tampoco podíamos estar sin salir continuamente, ni las mascarillas nos protegían para estar en ese espacio.
El acto estaba previsto desde hacía un año, no se hizo el protocolo de precaución ante nuestra más que sabida presencia. En las jornadas que se hicieron este año en Alicante: el hotel, el recinto, las comidas, el comedor, las personas que trabajaban para ello y esos lugares, todo se hizo con el principio de precaución, durante las dos semanas anteriores de cambiaron los productos de limpieza, la forma de lavarse la ropa, y por supuesto ese día nadie llevaba perfumes.
Realidad de la protagonista del video:
Yo, Pilar la protagonista de este video pido disculpas por la forma, sé que no es la manera, pero es mucho lo que aguantamos, estamos solos, vivimos aislados, nos tenemos que proteger de todo sin que los demás lo comprendan, cuando nos movemos para hacer acto de presencia en algún sitio el precio en salud es irremediable, pero tenemos que hacernos visibles, es muy cómodo no vernos; ese día para mí fue una agresión brutal lo que encontré en el Colegio de Médicos, ya que nuestras barreras son químicas y me exprese como pude ante las horas que ya llevábamos de sentirnos ignoradas por las personas que se les supone están apoyándonos.
No me siento orgullosa de mi reacción, tampoco de la reacción de las personas que mantuvieron las jornadas sin decir nada a nuestro favor. Puede ser tan agresivo un grito, como el silencio. Sigo pensando que se tenía que haber anulado. Cambiado a otro sitio o algo,lo que sea que hiciera que nosotras tuviéramos nuestro lugar, ¡existimos! de esta forma se repitió lo que vivimos día a día en la sociedad, abandono. ¿Cómo podemos pretender que comprendan en la administración, en los trabajos, las familias, los amigos, la gente en general lo que pasa con nuestra enfermedad? si hay entre nosotros esta falta de respeto. Así no damos ejemplo de nada, no hacemos pedagogía de estas enfermedades.A mi criterio al Colegio de Médicos sí hay que exigirle respeto por las personas de SQM y no se lo exigieron.Sin asistencia en la S.S. sin poder ir a urgencias, sin ambulancias preparadas, sin derecho a nada, sin respeto por sanidad en general, viendo como da igual que te puedas morir o no, saliendo adelante por nuestra lógica, viendo como no se da información a la población que nos permita una vida más digna, por ejemplo a los ayuntamientos.
La causa de las muletas va directamente relacionada con la SQM y mi deterioro cognitivo.
Todo mi respeto a Pilar, le pido disculpas a ella y a todas las que tienen que pasar por esto, como miembro de una sociedad que margina a las personas que con su salud nos están avisando de que algo va mal.
http://lasensibilidadqumicaambientalymltiple.blogspot.com/2011/07/sqm-en-el-colegio-de-medicos-de.html

miércoles, 3 de agosto de 2011

Sensibilidad Química Múltiple arresto domiciliario por enfermedad

Sensibilidad química múltiple: 

arresto domiciliario por enfermedad

Aunque no está reconocida oficialmente como enfermedad, la sensibilidad química múltiple (SQM) es un trastorno que provoca respuestas fisiológicas anómalas ante cualquier producto químico presente en el ambiente y tolerado por el resto de la población. La SQM supone el aislamiento de los pacientes, un gasto económico desmesurado y muchas veces, la incomprensión del resto de la sociedad.
Mª José antes de desarrollar la enfermedad
Un simple champú, el detergente que limpia nuestra ropa, muchos medicamentos y alimentos o las ondas electromagnéticas que irradian la televisión y el teléfono son algunas de las cosas que para los enfermos de sensibilidad química múltiple son intolerables. El contacto con productos tan cotidianos como los citados les puede producir dolor pectoral, dermatitis, problemas gastrointestinales, dolor muscular y articular, fatiga extrema, migrañas, alteraciones en el hígado, en el sistema inmune y nervioso. Y un largo etcétera.

La sensibilidad química es una enfermedad invalidante, que impide trabajar y hacer una vida normal. Los que la padecen no pueden entrar en ningún espacio público sin que les afecte, les condena a vivir en una burbuja. ¿Imaginan vivir así? “Es como si el mundo te agrediera”, declara una paciente. Según opinan enfermos y expertos, la sociedad no es del todo consciente a esta problemática. Cuesta de entender y muchas veces se atribuye erróneamente a causas psiquiátricas. “Si piensas que te hará daño, te lo hará. Sal y diviértete” o “Es que estás deprimida, aunque creas que no”…son algunas de las muletillas que tienen que escuchar a diario. Además, la SQM suele venir acompañada de otras patologías asociadas como la fibromialgia o el síndrome la fatiga crónica, otras enfermedades que tampoco han sido debidamente reconocidas.

El caso de María José Moya. La fortaleza de Mi Estrella de Mar “Con tener lo justo para vivir con un desahogo modesto me es suficiente. Me siento bien conmigo misma y voy aceptando cómo me viene la vida. Tal y como va el mundo, el simple hecho de haber nacido en su cara afortunada y tener capacidad de juicio y crítica personal sobre lo que me rodea me hace sentir afortunada”. María José Moya Villén
María José Moya Villén es madrileña, del castizo barrio de Lavapiés. No obstante, hace seis años que no pasea por su barrio. Hace seis años que vive en un búnker antitóxico y generalmente sola. Para estar junto a ella se debe seguir un estricto protocolo (no llevar químicos, utilizar ropa lavada de manera adecuada…) para no afectar a su salud.
“Nadie se puede imaginar la dinámica de locura en la que esta patología te obliga a entrar. La situación es agotadora y te cambia a todos los niveles”, declara María José. Sufre sensibilidad química múltiple en grado grave y las enfermedades asociadas (síndrome de fatiga crónica, electrosensibilidad y fibromialgia) desde el diagnostico en 2005. Sin apenas posibilidad de tomar medicación analgésica alguna, María José se ve obligada a vivir en una “constante alerta química” para evitar los síntomas que le produce la enfermedad.
Mª José una vez desarrollada la sensibilidad química múltiple
A pesar de todas las precauciones para evitar el contacto con los químicos del ambiente, lleva una aparatosa mascarilla durante gran parte del día, su salud es muy débil y algo tan cotidiano como conectarse a Internet la deja exhausta durante días.

Arruinados por diagnóstico. 

Padecer sensibilidad química múltiple es, además del sufrimiento que conlleva, una condena económica. Los purificadores, las reformas en el mobiliario, los alimentos ecológicos, los productos especiales y sobre todo, no poder trabajar, pueden llevar a los pacientes a la ruina.Las penurias económicas no hacen más que agravar el problema. Y es que, las ayudas son irrisorias. Y no al no estar reconocida, la SQM no se tramita como una baja laboral.María José trabajaba como documentalista en una institución que tenía el archivo en un espacio con mala ventilación. Su caso, por las características que presentaba, debería haberse catalogado de accidente laboral para poder cobrar una pensión por incapacidad. No ha sido así.

“Quiero ser una enferma en las mismas condiciones que cualquier enfermo”Y es que, al igual que los enfermos de fibromialgia, los de sensibilidad química múltiple llevan una lucha constante para que su enfermedad deje de ser invisible.“Si no se nos quiere reconocer, simplemente no existimos para la Administración, en ningún área. Es el desprecio absoluto hacia el enfermo no reconocerle derecho alguno.Pero, ¿que NO se nos reconozca significa que NO existamos? ¿No querer vernos es la “solución” al problema?Esta invisibilidad también afecta a la investigación que se lleva a cabo para conocer y combatir esta enfermedad. “Hay pocas posibilidades de que se difunda y promueva, incluyéndola en planes de estudio universitarios, exámenes, concursos públicos, subvenciones y demás incentivos. Tampoco de que los investigadores interesados, puedan solicitar ayuda económica”, declara María José.

Mi Estrella de mar, una ventana al mundo. Un blog lleno de esperanza.Mi Estrella de mar es un blog pionero en información sobre SQM. María José le dedica todo su tiempo y ha conseguido que sea un referente tanto para pacientes como para profesionales de la salud.Mi Estrella de mar es la ventana al mundo de Maria José. Una herramienta de salud 2.0 que, junto con la colaboración de profesionales como el Dr. Solà, del Hospital Clínic de Barcelona, informa sobre remedios para sobrellevar la sensibilidad química e información, tanto de carácter científico médico como de carácter jurídico.Pero sobre todo, es la forma que tiene María José de comunicarse con aquellos que la siguen, de reivindicar e intentar que la enfermedad sea cada vez más visible. Y de ayudar, en la medida de lo posible, a aquellos que también la padecen.

"EL USO PERVERSO DE LAS PALABRAS". Gasto, inversión y copago. Ignacio Escolar (15/07/11)


Fuente: http://mi-estrella-de-mar.blogspot.com/2011/07/las-palabras-gasto-inversion-y-copago.html





"EL USO PERVERSO DE LAS PALABRAS". Gasto, inversión y copago. Ignacio Escolar (15/07/11)


Un texto tan acertado acerca de las estrategias del Poder para la sumisión del ciudadano, que no cabe por mi parte comentario alguno más (cortesía de Afigranca).
EL USO PERVERSO DE LAS PALABRAS

La escritura no nació ni para la poesía ni para la ciencia ni para las cartas de amor. Como decía el antropólogo Claude Lévi-Strauss, “la función principal de la escritura antigua era facilitar la esclavización de otros seres humanos”. Al igual que otras tecnologías, la bendita palabra escrita se inventó como una herramienta de dominación: como un instrumento al servicio de los reyes y sacerdotes sumerios, que usaban a sus escribas para cobrar impuestos, contar esclavos, sacos de trigo y cabras, y administrar un imperio en expansión.
El arte y el conocimiento llegaron a los libros mucho después. Pero los usos perversos del lenguaje como palanca para el control social aún siguen ahí, aunque ahora el más preocupante es otro: la propaganda. Cualquier manipulación empieza siempre en el diccionario. Por eso llaman “gasto” al dinero invertido en guarderías, o en salud, o en pensiones, pero califican como “inversión” a cualquier presupuesto empleado en infraestructuras, aunque sean tan inútiles como esos trenes AVE que hasta hace nada circulaban casi vacíos entre Toledo y Albacete.
La última de esas trampas en la lengua aún no está en el diccionario de la RAE, pero ya es de uso común: el “copago”.Nombran así a un modelo de sanidad pública como el que ahora estrenará Italia: 25 euros por cada visita a urgencias, otros 10 por cada cita con el especialista. Lo llaman copago y no lo es: la palabra correcta sería “repago” porque la sanidad ya la pagamos a través de los impuestos. El llamado copago consiste, para entendernos, en que paguen más por la sanidad los enfermos, y no los que más ganen. Es un impuesto indirecto que grava a la enfermedad y a la vejez.

Fuente: Escolar.net (15/07/11)



jueves, 14 de julio de 2011

¿Cuándo...

¿Cuándo fue la última vez que abrazaste con toda tu alma?
¿Cuándo fue la última vez que recibiste un abrazo del alma?
¿Cuándo fue la última vez que reíste con todas tus ganas?
¿Cuándo fue la última vez que te desahogaste en lágrimas?
¿Cuándo fue la última vez que te emocionaste hasta lo más profundo?
¿Cuándo fue la última vez que dijiste a alguien
me importas,
te quiero,
te extraño,
te necesito,
te valoro,
te acepto,
te amo...?
¿Cuándo fue la última vez que reíste en la calle sin motivo?
¿Cuándo fue la última vez que sonreíste a un extraño?
¿Cuándo fue la última vez que te sentiste niño?
Si no puedes recordar con seguridad alguna de estas cosas...
¿qué esperas para vivir?
¡La vida es aquí y ahora!
¡No pierdas el tiempo!
¡Vive!

miércoles, 6 de julio de 2011

Pesticidas, detergentes, plásticos y otras hormonas,Dr. NICOLÁS OLEA

La enfermedad llamada SQM o intolerancia ambiental idiopática, es provocada por una hipersensibilidad a las sustancias tóxicas. Los afectados por SQM alertamos a la población de los peligros implícitos que conlleva el estilo de vida actual. Una vida alejada de sustancias tóxicas innecesarias es posible e indispensable para que cualquiera pueda cumplir el derecho más básico que todo ser humano debe tener: el derecho a una vida digna. A pesar del esfuerzo que se viene realizando por las personas afectadas, nos encontramos con actitudes más parecidas a vasallos obedientes, acallados, atemorizados, ante lo que ven cuando nos miran.
Nos dirigieron que parte de la independencia de la mujer se basaba en el trabajo fuera de casa, retirando así con horarios que nada tiene que ver con el desarrollo afectivo de un bebe, la responsabilidad de los padres para pasársela al estado, nos dijeron que para nuestra independencia teníamos que retirar la lactancia materna ya que nos sometía a horarios y dependencia del bebe, cuando la naturaleza no ha dicho nunca eso, obedecimos (hablo en general ya que yo no lo hice) en vez de replantearnos si eso era realmente lo que queríamos. Ahora con estas declaraciones del trabajo del Dr. Olea, se pone todo en otra encrucijada, la lactancia materna ha estado envenenando a nuestros hijos, ¿Dónde esta el punto medio? ¿Qué hacer para acertar? Los biberones también son perjudiciales y la leche artificial contiene harinas que molestan notablemente al intestino del bebe ( solo las tolera a partir del año de vida).
Ya toca ponernos serios con tanta destrucción, hemos de tomar en nuestras manos las riendas de nuestro destino, es también el destino de las siguientes generaciones.
Texto: Pilar Remiro


Pesticidas, detergentes, plásticos y otras hormonas,

Dr. NICOLÁS OLEA



miércoles, 26 de enero de 2011

Dos miradas. Mi vida es mía.

elPeriódico.com

Dos miradas
Mi vida es mía
Miércoles, 12 de enero del 2011

Emma Riverola Escritora
Desde un punto de vista racional, la vida es lo único que poseemos. Hasta que la perdemos y desaparecemos con ella. Alguien puede arrebatárnosla, pero es la única propiedad que no debemos adquirir. Nos pertenece y tratamos de vivirla con la máxima plenitud. El lunes, estas páginas mostraban el conmovedor testimonio de una familia que atendió la voluntad del patriarca de morir dignamente y de decidir el momento adecuado para ello. Algo que las leyes prohíben en nuestro país. Un veto enraizado en una idea religiosa conservadora de la existencia que convierte el derecho a la vida en un deber, cercena la libertad del individuo y lo declara incapaz para decidir sobre sí mismo.
Forma parte de nuestro instinto agarrarnos a la vida hasta el último aliento, pero también es un valor inherente al ser humano la dignidad. Ambos conceptos deberían encontrar plena acogida y defensa en la ley. Garantizando los cuidados paliativos para quien desea recibir a la muerte cuando se presente o la asistencia para aquel que prefiere acudir de forma serena, voluntaria y digna a su encuentro. Si los humanos hemos puesto la ciencia al servicio de la prolongación artificial de la vida, también deberíamos poder contar con ella para decidir nuestro propio final. Sin vernos obligados a poner nuestro cuerpo, nuestro sufrimiento, nuestra voluntad y nuestra agonía en manos de terceros.

lunes, 17 de enero de 2011

“Comprar , tirar, comprar”

www.migueljara.com


No sé, me ha dado por ahí, hoy que es el primer día de no navidad (paz y tranquilidad es lo que siento ahora mismo) me ha llegado info reflexiva sobre el consumo y el consumismo y me ha apetecido promocionar este docu-mental que todos podemos ver el domingo. La 2 de Televisión Española emite este domingo “Comprar, tirar, comprar”, un interesante documental sobre la historia de la Obsolescencia Programada o lo que es lo mismo, la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo. Resultado de más de tres años de investigación, rodado en cinco países y coproducido por TVE, aporta pruebas de una práctica empresarial que se ha convertido en la base de la economía moderna y muestra las consecuencias medioambientales que se derivan de ella.

Fabricados para no durar es un documental sobre caducidad programada. Desde los años 20 se fabrican productos para que tengan una duración limitada. Su directora es Cosima Dannoritzer. Cómo necesitamos una ética diferente, por no decir una ética. Ya los siento es que estas navidades me han dejado todavía peor. Será le edad y las pocas ganas de ser uno más en el rebaño. Y que me gusta la música de la sensibilidad y el eskatalítico ritmo de las existencias al borde de.

jueves, 23 de diciembre de 2010

La impaciencia no sirve para nada.

BORJA VILASECA 19/12/2009 ELPAIS.COM
Me gusta que las cosas sucedan cuando yo quiero". "Odio que me hagan perder el tiempo". "Mándame el informe urgentemente". "¡Hay que ver qué lenta es la gente!". "Ya va siendo hora de que cambien las cosas". "¡Date prisa, que llegamos tarde!". "¡Lo necesito ahora mismo!". "¿Por qué no me ha llamado todavía?". "¡Me muero por que sea viernes!". "No soporto que me hagan esperar".
Si le resulta muy familiar alguna de estas afirmaciones, seguramente conocerá bien qué es la impaciencia. Pero no se preocupe. Es una distorsión psicológica que tiene cura. Tan sólo basta comprender que es inútil. No sirve absolutamente para nada. Por más que nos quejemos, enfademos y lamentemos, las cosas van a seguir yendo a su ritmo, tal y como lo han estado haciendo y lo van a seguir haciendo siempre.
Y no sólo eso. Es muy perjudicial para nuestra salud emocional. Cada vez que nos invade la impaciencia es como si tomáramos un vasito de cianuro, vertiendo veneno sobre nuestra mente y nuestro corazón. Eso sí, a pesar de que vivimos en una sociedad que premia y ensalza la velocidad y la inmediatez, desprenderse del hábito de "querer las cosas para ya" es posible. Todo se reduce a un simple cambio de actitud.
EL VENENO DE LA PRISA
"Deseamos ser felices aun cuando vivimos de tal modo que hacemos imposible la felicidad" (san Agustín)
Imagínese que está al volante de su coche, conduciendo tranquilamente por una calle de un solo carril. De pronto se forma una inesperada caravana. Aunque usted no puede verlo, parece que un camión se ha detenido unos cuantos metros más adelante para realizar una descarga. Pasan los segundos y usted sigue sin poder avanzar. Poco a poco empieza a ponerse nervioso. Echa un vistazo a su reloj y suelta un tedioso resoplido.
Al poco rato comienzan a sonar los primeros bocinazos. En medio de aquel insoportable ruido, finalmente pierde la paciencia y, harto de esperar, se suma a la protesta y toca varias veces el claxon con rabia.
Al cabo de un rato retoma la marcha, impotente y molesto por lo sucedido. Puede que usted no sea consciente, pero las emociones negativas que ha creado mientras apretaba el claxon con fuerza le van a acompañar el resto del día. ¿Y todo ello para qué? ¿Acaso su impaciencia le ha servido para acelerar la descarga realizada por el camión? ¿Realmente cree que el conductor ha tardado más de lo necesario aposta sólo para fastidiarle? Lo paradójico es que la impaciencia sólo le ha perjudicado a usted.
LA RAÍZ DE LA IMPACIENCIA
"Lo que causa tensión es estar 'aquí' queriendo estar 'allí', o estar en el presente queriendo estar en el futuro" (Eckhart Tolle)
Pero entonces, ¿por qué lo hacemos? ¿Por qué somos impacientes? Aunque parezca mentira, ninguno de nosotros elige tomar esta actitud cuando la vida no se ajusta a nuestros planes. Por el contrario, la impaciencia surge mecánica y reactivamente de nuestro interior cuando vivimos de forma inconsciente. Se trata de un efecto, un síntoma, un resultado negativo que pone de manifiesto que la mirada que estamos adoptando frente a nuestras circunstancias es errónea.
Si volvemos al ejemplo del atasco de tráfico anterior -que puede ser extrapolado a cualquier otra situación cotidiana-, nos damos cuenta de que nuestro malestar surge al poner el foco de nuestra atención en el denominado "círculo de preocupación". Es decir, en todo aquello que no depende de nosotros, como que el conductor del camión realice la descarga más rápidamente. Y al no poder hacer nada al respecto, nos invade la impotencia, y con ésta, el agobio, el enfado y la lamentación.
Sin embargo, el camión tiene todo el derecho de pararse y realizar la descarga, de igual manera que nosotros también detenemos nuestro coche a veces, haciendo demorar a otros conductores. Si nuestro día a día no es más que un continuo proceso repleto de otros necesarios para que todos podamos completar nuestras actividades personales y profesionales, ¿dónde está el problema? ¿Por qué es tan difícil adaptarse a lo que sucede?
EL ARTE DE VIVIR DESPIERTO
"Si no hallas satisfacción en ti mismo, la buscas en vano en otra parte" (François de la Rochefoucauld)
La respuesta se encuentra dentro de nuestra cabeza. Cada vez que nos sentimos impacientes, ocasionándonos a nosotros mismos un cierto malestar, significa que estamos interpretando los acontecimientos externos en base a una creencia limitadora: que nuestra felicidad no se encuentra en este preciso momento, sino en otro que está a punto de llegar. O, dicho de otra manera: como creemos que no podemos estar a gusto en medio de un atasco, deseamos que éste termine de inmediato para poder llegar a nuestro destino, donde sí podremos gozar de nuestro bienestar.
Sin embargo, funcionar según esta falsa creencia revela una verdad incómoda, que suele costarnos bastante aceptar: la impaciencia suele ser un indicador de que no estamos a gusto con nosotros mismos. Porque si lo estuviéramos realmente, no tendríamos ninguna prisa en que el camión (o cualquier otra persona, cosa o situación) avanzara a una velocidad mayor de la que lo está haciendo. Ni siquiera aparecería la prisa, pues ya sabríamos de antemano que no sirve para acelerar el ritmo de lo que nos sucede.
Lo cierto es que sólo a partir de un estable bienestar interno podemos empezar a relacionarnos con nuestras circunstancias de una manera más consciente, pudiendo tomar la actitud y la conducta más convenientes en cada momento. A esta capacidad, los psicólogos y coachs contemporáneos la llaman "vivir despierto". Al darnos cuenta de que no podemos cambiar lo que nos sucede, sí podemos modificar nuestra actitud, centrándonos en el denominado "círculo de influencia". En el caso del atasco, implicaría respirar profundamente, poner la radio, cantar, pensar en positivo y otras acciones que dependieran por completo de nosotros.
De esta forma nos ahorraríamos la desagradable compañía de la impaciencia, un huésped que de tanto visitarnos termina por instalarse indefinidamente en nuestro interior. Eso sí, para adoptar esta actitud más constructiva es necesario que nos recordemos de vez en cuando que todos los procesos que conforman nuestra vida tienen su función y su tempo. De ahí que, por más que intentemos acelerarnos, siempre terminaremos chocando una y otra vez con esta inmutable verdad, causándonos por el camino la experiencia del malestar.
LA VIDA TIENE SU PROPIO RITMO
"El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla" (Lao Tse)
Cuenta una historia que un hombre paseaba por el campo, aburrido, sin nada qué hacer. De pronto se encontró un capullo de mariposa y decidió llevárselo a casa para distraerse un rato, viendo cómo ésta nacía. Tras veinte minutos observando la crisálida, empezó a notar cómo la mariposa luchaba para poder salir a través de un diminuto orificio.
El hombre estaba realmente excitado. Jamás había visto nacer a una mariposa. Sin embargo, pasaron las horas y allí no ocurrió nada. El cuerpo del insecto era demasiado grande, y el agujero, demasiado pequeño. Impaciente, el hombre decidió echarle una mano. Cogió unas tijeras y, tras hacer un corte lateral en la crisálida, la mariposa pudo salir sin necesidad de hacer ningún esfuerzo más.
Satisfecho de sí mismo, el hombre se quedó mirando a la mariposa, que tenía el cuerpo hinchado y las alas pequeñas, débiles y arrugadas. El hombre se quedó a su lado, esperando que en cualquier momento el cuerpo de la mariposa se contrajera y desinflara, viendo a su vez crecer y desplegar sus alas. Estaba ansioso por verla volar.
Sin embargo, debido a su ignorancia, disfrazada de bondad, aquel hombre impidió que la restricción de la abertura del capullo cumpliera con su función natural: incentivar la lucha y el esfuerzo de la mariposa, de manera que los fluidos de su cuerpo nutrieran sus alas para fortalecerlas lo suficiente antes de salir al mundo y comenzar a volar. Su impaciencia provocó que aquella mariposa muriera antes de convertirse en lo que estaba destinada a ser.
LA FILOSOFÍA DEL 'AQUÍ Y AHORA'
"Bendito regalo es este al que llaman presente" (Sebastian Skira)
Más allá de comprender que todos los procesos que forman parte de nuestra existencia tienen su propio ritmo, despedirse de la impaciencia también implica descubrir que lo que necesitamos para ser felices ya se encuentra en este preciso instante y en este preciso lugar. De hecho, es imposible hallarla en ningún otro momento ni en ninguna otra parte.
Aunque se ha repetido hasta la saciedad, los seres humanos tenemos un peculiar rasgo en común: tendemos a olvidar lo que necesitamos recordar y a ser víctimas y esclavos de esta negligencia. Así, el pasado es un recuerdo y el futuro es pura imaginación. Lo único que existe de verdad es el presente, que es el espacio y el tiempo donde podemos recuperar el contacto con nuestro bienestar interno. Aunque no nos lo parezca, ahora mismo todo está bien. Todo está en su sitio, tal y como tiene que ser. El problema lo crea nuestra mente cuando no acepta lo que hay, tratando de cambiar lo externo, que no depende de nosotros, y posponiendo nuestra propia transformación, que sí está a nuestro alcance.
Algunos coachs especializados en desarrollo personal proponen que la próxima vez que nos invada la impaciencia nos preguntemos: "¿Qué es lo que no estoy aceptando? ¿Qué le falta a este momento? ¿De qué manera lo que está sucediendo me impide ser feliz? ¿Qué prisa tengo? ¿Qué voy a hacer luego?". Al analizar las respuestas, concluimos que desear que llegue un futuro imaginario suele ser una consecuencia de no estar en paz con nosotros mismos en el presente. Aprendemos a fluir cuando comprendemos que la realidad siempre es aquí y el momento siempre es ahora.
Vivir el momento
Cuenta una historia que el sabio Confucio animó a uno de sus discípulos a caminar por un bosque. Mientras el maestro paseaba distraídamente, silbando y observando los árboles y los pájaros con los que iba cruzándose por el camino, su acompañante parecía nervioso e inquieto. No tenía ni idea de adónde se dirigían. Harto de esperar, finalmente el discípulo rompió su silencio y le preguntó: "¿Adónde vamos?". Y Confucio, con una amable sonrisa en su rostro, le contestó: "Ya estamos".
PARA CULTIVAR EL AQUÍ Y AHORA

domingo, 21 de noviembre de 2010

Cuando.

¿Cuándo fue la última vez que abrazaste con toda tu alma?
¿Cuándo fue la última vez que recibiste un abrazo del alma?
¿Cuándo fue la última vez que reíste con todas tus ganas?
¿Cuándo fue la última vez que te desahogaste en lágrimas?
¿Cuándo fue la última vez que te emocionaste hasta lo más profundo?
¿Cuándo fue la última vez que dijiste a alguien
me importas,
te quiero,
te extraño,
te necesito,
te valoro,
te acepto,
te amo…?
¿Cuándo fue la última vez que reíste en la calle sin motivo?
¿Cuándo fue la última vez que sonreíste a un extraño?
¿Cuándo fue la última vez que te sentiste niño?
Si no puedes recordar con seguridad alguna de estas cosas…
¿qué esperas para vivir?
¡La vida es aquí y ahora!
¡No pierdas el tiempo!
¡Vive!